“Recordar es fácil para quien tiene memoria, olvidar es difícil para quien tiene corazón”
Gabriel García Márquez
La Semana Santa suele ser una ocasión especial para reconocer a quienes, con entrega, sabiduría y paciencia, han contribuido a nuestra vida, nuestros seres queridos que hoy ya no están con nosotros. Ellos, con sus palabras, gestos y hasta silencios, nos dejaron enseñanzas que siguen vivas en nuestra forma de ser, en nuestras decisiones y en cómo enfrentamos la vida.
A través de este blog queremos rendir homenaje a nuestros seres queridos que en fechas cómo estás, se los recuerda, pues a través de las costumbres o reuniones familiares, ellos están presentes espiritualmente. Porque el duelo no solamente es ausencia; también es memoria, gratitud y, sobre todo, aprendizaje.
¿Cómo honramos sus enseñanzas en el presente?
- Reviviendo sus palabras y costumbres: Repetir sus frases, prepare una comida (fanesca) o postre que refleje la herencia de su familia o seguir sus tradiciones es una forma de mantener su presencia viva en nuestra rutina diaria.
- Practicando sus valores: Ser justos, compasivos o perseverantes, como ellos nos enseñaron, refleja el impacto que tuvieron en nuestra formación.
- Dando a otros lo que recibimos de ellos: Cuando acompañamos, cuidamos o brindamos apoyo a alguien más, estamos extendiendo el amor que un día nos ofrecieron.
- Compartiendo la vida con quienes nos rodean: Continuar el camino al lado de quienes aún están es una forma de valorar lo aprendido. A través del afecto, la compañía y los vínculos presentes, damos sentido a lo que recibimos de quienes ya partieron.
Recuerda, honrarlos es seguir viviendo con lo mejor que nos dejaron, haciendo de su memoria una luz que nos acompaña cada día.
