La muerte por suicidio marca un antes y después en la vida de los supervivientes, el impacto de la pérdida puede ser muy profundo, expresándose de la siguiente manera:
- No logra dormir más de cinco horas seguidas.
- Pierde completamente el apetito.
- Se siente agotado/a.
- Le cuesta concentrarse o recordar las cosas.
- Se aísla de las demás personas.
- Culpabilidad constante.
- Ha perdido el sentido de la vida.
Pero, sobre todo, hay una pregunta que está continuamente rumiando ¿Por qué? Esta pregunta, trata de encontrar un sentido a lo que está sucediendo, una explicación frente a lo sucedido. Hay otras preguntas que acompañan al ¿por qué? Cómo, por ejemplo: ¿Qué pude haber hecho mal? ¿Cómo lo habría evitado? ¿Yo no le importaba por eso tomo la decisión?
Debemos recordar que el Suicidio no solo es el resultado de un impulso repentino, tiene muchos factores, psicológicos, personales, sociales, económicos, de sufrimiento emocional intenso etc. El suicidio no se trata del más fuerte o el más débil, el suicidio nos muestra como la persona frente a una situación específica, notó que otras opciones no existían.
Ante el fallecimiento de un ser querido por suicidio, el superviviente atraviesa el siguiente camino:
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