“El duelo no te hace imperfecto. Te hace humano”
Sarah Dessen

El proceso de duelo supone para el doliente ir reelaborando desde su día a día sus valores más profundos. Es un proceso que conlleva tiempo y predisposición, enfatizando en: cómo es ahora el mundo para el doliente y cómo se ve ahora el doliente en el mundo con la certeza de la ausencia.

Las tareas que el doliente necesita resolver para elaborar el duelo son las siguientes:

Tarea 1:

  • Permitirse sentir: experimentar el dolor por una pérdida significa permitir, reconocer, expresar y no rechazar toda una amplia gama de emociones, sentimientos, llanto, tristeza, dolor, ira, miedo, ansiedad, culpa, desconsuelo, y pensamientos que surgen como consecuencia de la propia pérdida. Permitirnos sentir estas emociones, sentimientos y pensamientos nos ayuda a la elaboración o transformación del duelo. Además, se trata de manifestaciones naturales, adecuadas y adaptativas a la situación que se está viviendo.
  • Participar de las costumbres, los rituales sociales, culturales y religiosos en los funerales y en los servicios conmemorativos, también ayudan a la evocación y expresión del dolor.
  • Adaptarse a un mundo en el que el fallecido ya no está presente: esto implica adaptarse a muchos niveles, los siguientes son:
    • Adaptarse a la ausencia de los roles que desempeñaba el fallecido.
    • Adaptarse al significado de quién soy yo ahora sin esa persona.
    • Adaptarse a una nueva forma de entender el mundo, ya que nuestras creencias y valores seguramente se verán modificados tras la pérdida.

 

Tarea 2:

  • Este camino implica, reconocer el legado de su ser querido, pero también reconstruir el propio camino del doliente, sus propias rutinas, sus sueños, anhelos, proyectos personales. Encontrar una conexión y mantener un vínculo continuo con lo que perdemos es necesario, a pesar del vacío que deja la ausencia del ser querido, darse cuenta de que hay otros vínculos y otras personas a las que se puede amar y también ser amados por ellas. Conseguir que el recuerdo tenga la connotación esperanzadora de mantener un vínculo continuo con la persona que perdemos, es una muestra de que las tareas del duelo se han desarrollado de un modo saludable, adaptativo y empático.

 

Tarea 3:

  • Permitirse estar con los otros, es importante, compartir espacios para conversar, viajar, salir a un paseo, preparar un almuerzo, salir por un café, planificar reuniones, acudir a un grupo de ayuda. Son actos que contribuyen al proceso de duelo.

Al completar estas tareas del duelo, el doliente puede reconocer cómo fue la experiencia, si bien ha supuesto un dolor, o también le ha permitido adquirir un cambio, un aprendizaje y una sabiduría.

Transformando el dolor, en amor.
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